Tengo amigdalitis de repetición. ¿Debo operarme?

La amigdalitis es un proceso inflamatorio de las amígdalas.  Éstas se encuentran localizadas en la cavidad oral, en las paredes laterales de la orofaringe. Son unas formaciones de tejido linfoide que forman parte del sistema defensivo del organismo.

Causas

La causa principal de esta afectación son los procesos víricos, y en menor medida, la infección bacteriana.

Síntomas

La sintomatología en el caso de la amigdalitis aguda se caracteriza por dolor de garganta intenso, sobre todo en la deglución. Se puede irradiar a oídos, pudiendo llegar incluso a presentar dificultad para tragar la saliva. También puede aparecer cambio en la voz, que se presenta de forma gangosa, y fiebre elevada.

Diagnóstico

El diagnóstico de esta patología es fácil y rápido gracias a la accesibilidad que presentan las amígdalas en la cavidad oral, por lo que simplemente con la apertura bucal y mediante visualización directa, tenemos diagnosticada esta patología. Hay situaciones que requieren conocer la causa de la infección o bien la razón por la que se produce resistencia al tratamiento pautado, para lo cual se realizará un análisis de exudado amigdalar. Éste se toma en el mismo momento de la visualización directa sin suponer ninguna molestia para el paciente.

¿Cirugía?

Cuando nos encontramos con situaciones de amigdalitis de repetición, tenemos que plantearnos la opción quirúrgica. Para ello, se deben cumplir unos requisitos en cuanto al número de procesos infecciosos que presente el paciente.

Está establecido que más de seis infecciones documentadas en un año, cinco episodios  anuales en los últimos dos años o tres episodios por año durante tres años, es indicación para realizar una amigdalectomía.

Esta técnica también se realiza en otros supuestos consensuados, como es el haber padecido dos abscesos periamigdalinos (complicación de una amigdalitis) o el presentar un trastorno obstructivo respiratorio que curse con apneas.

¿Cómo se realiza la amigdalectomía?

Reseña histórica

La amigdalectomía es el nombre que recibe la técnica quirúrgica para extirpar las amígdalas. Este procedimiento es uno de los más antiguos descritas y de los más realizados en el mundo. La primera descripción data del siglo I d.C. por el escritor romano Aulo Cornelio y ha ido sufriendo modificaciones en cuanto al instrumental utilizado, así como a la técnica a lo largo de la historia. La primera amigdalectomía mediante disección y anestesia general se realizó en 1917. Se instauró definitivamente la amigdalectomía mediante disección y anestesia general a finales del siglo XX.

En la actualidad

Esta técnica quirúrgica se realiza mediante anestesia general y consiste en la extirpación completa de las amígdalas a través de la boca.

Durante el proceso de recuperación lo más destacado es el dolor y las molestias para la deglución que puede durar de una a dos semanas. Para mitigar estos síntomas se administra analgésicos; son importantes también las tomas de abundantes líquidos para evitar la deshidratación. Los alimentos que se ingieran durante el proceso de recuperación -que dura de una a dos semanas-, deben ser de consistencia blanda, evitando ácidos, picantes o duros, así como la temperatura que sea caliente. También hay que evitar esfuerzos físicos durante esas dos semanas tras la cirugía.

Complicaciones

Las complicaciones de este procedimiento quirúrgico, como en cualquier otro, comprenden el riesgo anestésico, infecciones o sangrados. En este último hay que destacar que puede ocurrir de forma temprana, en las primeras horas tras la extirpación de las amígdalas, o de forma tardía, que ocurre pasado una semana del acto quirúrgico. En ambos casos puede ser necesario volver a entrar en el quirófano para cauterizar la zona responsable de la hemorragia.

 

Si quiere más información…

Amigdalitis (MedlinePlus)

Amigdalitis (Mayo Clinic)

Imágenes de amigdalectomía