Efectos del ruido sobre la salud. El traumatismo acústico.

Cada vez es más frecuente la sordera asociada al traumatismo acústico y la importancia que se le da a la contaminación acústica. Los efectos del ruido sobre la salud van más allá del daño al propio oído. Te explicamos las causas que originan este problema y algunos consejos para disminuir el impacto del ruido sobre nuestra salud.

La contaminación acústica

El ruido en nuestro entorno constituye una de las preocupaciones medioambientales mas importantes para los ciudadanos. Según el Ecobarómetro de 2018 de la Junta de Andalucía, el ruido constituye una de las principales quejas medioambiental en el entorno urbano, al nivel de la contaminación del aire o de la falta de zonas verdes. Esta preocupación por los efectos de la agresión sonora ya se encuentran en Sibaris, en el año 600 a. C., ciudad que pertenecía a la Magna Grecia y era conocida por el refinamiento de sus costumbres (“Sibaritas”). Sus gobernantes prohibieron trabajar los metales dentro de los limites urbanos.

El ruido como elemento lesivo para el ser humano es un fenómeno social, que aparece con el progreso y con el ocio. La energía sonora de algunos fenómenos naturales como el trueno, las tempestades… es limitada en duración y en intensidad y difícilmente incide negativamente en nuestra salud.

El ruido produce no solo lesiones a nivel auditivo sino que también produce lesiones en otros órganos y sistemas.

¿Cuándo es lesivo un ruido para nuestro oído?

En general las lesiones sobre el oído del ruido se producen por actuación de dos factores: intensidad del ruido y tiempo de exposición. El ruido comienza a ser lesivo a partir de 80 dB de intensidad, y ante un mismo ruido, cuanto mas tiempo de exposición, mayor lesión se establece. Como ejemplo podemos destacar la intensidad del ruido en situaciones habituales de la vida:

  • En el aula de clase la intensidad del ruido está entre 40 y 80 dB.
  • La intensidad a la que oímos la música en reproductores, dispositivos móviles… se encuentra entre el rango de 70 a 100 dB.
  • En las discotecas y locales de ocio el ambiente ruidoso se encuentra entre 85 y 115 dB.

Además de estos dos factores también interviene la sensibilidad individual al sonido. En general se puede establecer como norma el siguiente esquema.

Nivel sonoro Tiempo exposición Efecto
<70 dBA Independiente No hay daño auditivo
>85 dBA Mas de 8 horas diarias Daños auditivos

Los ruidos intensos por encima de 80 dB, mantenidos en el tiempo originan alteraciones enzimáticas en las células encargadas de la audición en el oído interno ( células ciliadas internas y externas). Como consecuencia de un trabajo metabólico excesivo, estas células que terminan destruyéndose, destrucción que es irreversible. Ésto origina el cuadro clínico del trauma sonoro crónico, caracterizado por:

  • Sordera (hipoacusia) permanente que se irá intensificando si sigue la exposición al ruido.
  • Acúfenos (tinnitus o ruidos en los oídos).

Un ruido mucho mas intenso, como el originado por una explosión, origina una onda de presión acompañando al ruido. Puede originar además de los síntomas anteriormente señalados, lesiones en la cadena de huesecillos y/o en la membrana timpánica.

Ante cualquiera de estos síntomas, es precisa la valoración audiológica en la consulta del otorrinolaringólogo.

El ruido no solo afecta al oído

Exposiciones prolongadas a ruidos de intensidades cercanas a los 30 dB durante el sueño, producen alteraciones en el ritmo y calidad del mismo, con la aparición de insomnio, desestructuración del sueño, despertares frecuentes y en general una mala calidad del descanso. Esto determinará aumento de la fatiga, falta de concentración, disminución de nuestra capacidad laboral e intelectual, así como una mayor irritabilidad.

Está descrito, con nivel de evidencia suficiente, la aparición de arritmias cardiacas, hipertensión arterial e incluso infarto de miocardio, en relación directa con exposiciones prolongadas a ruidos de intensidad de 55-60 dB.

También hay efectos negativos de la exposición prolongada a ruidos intensos sobre el sistema inmunológico y endocrino.

Cómo prevenir los efectos perjudiciales del ruido

  • Usar de forma cauta los reproductores personales de música, sin llegar nunca al volumen máximo y procurar que la música no pueda ser escuchada por otras personas. Cada vez vemos más adolescentes con problemas auditivos relacionados con la exposición a ruidos intensos de forma prolongada.
  • Evitar las actividades de ocio con niveles de ruido excesivos (conciertos, discotecas, etc.) y en cualquier caso, no situarse cerca de altavoces y equipos similares.
  • Acostumbrarse a limitar el volumen de radios y televisores a un nivel razonable, ya que se suelen usar a un volumen alto por costumbre y no por necesidad.
  • Respetar las horas de descanso de los demás, evitando actividades ruidosas.
  • Impedir que los niños usen juguetes ruidosos, se sitúen cerca de televisores o altavoces.
  • Favorecer que el entorno sea tranquilo

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